San Valentín está a la vuelta de la esquina. Como cada 14 de febrero, quienes tengan pareja y quienes la busquen saldrán a la calle con flores para celebrar el día de los enamorados. Pero en toda relación sentimental puede asaltarnos una pregunta: ¿el amor tiene fecha de caducidad? El Dr. Jorge Juan Collantes Núñez, psicólogo clínico en la Clínica Discernimiento, analiza en profundidad cómo se define el amor, cómo podemos reconocerlo y qué debemos hacer para que dure mucho tiempo.

Cuando nos enamoramos, la otra persona se convierte en algo sumamente importante.

¿Qué nos sucede cuando nos enamoramos?

El amor se ha concebido como un éxtasis vertiginoso que nos brinda momentos de felicidad apasionada, euforia, excitación, risa y satisfacción; implica formas de sentirse aceptado y entendido totalmente. El amor provoca obsesiones, apasionamiento, encaprichamiento, centra la atención en una pareja específica, conservando tiempo y energía, por lo que se ha denominado «la más poderosa motivación humana». Una de las primeras cosas que ocurre cuando nos enamoramos es que experimentamos un cambio brusco en nuestra conciencia: la persona amada se convierte en algo nuevo, único y sumamente importante.

¿Qué es el amor? ¿Cómo podemos diferenciarlo del mero encaprichamiento?

El amor es una relación exclusiva, pero no excluyente, en la que han de darse dos elementos: uno es la predisposición al amor hacia la otra persona, que se da en las etapas del deseo del otro (flechazo) y del amor romántico; y dos, el compromiso de hacer crecer esa relación de exclusividad con el otro en la etapa del apego. El encaprichamiento estaría caracterizado por un sentimiento apasionado muy profundo, con una gran obsesión por el otro en la que todo gira a la emoción pero no se establece ningún avance hacia el apego, es decir, no se establece compromiso de hacer crecer y evolucionar la relación.

¿Es natural que el ser humano quiera vivir en pareja?

Hay que hacer una distinción en querer tener pareja y querer vivir en pareja. La primera hace referencia a la búsqueda de esa sensación de éxtasis que produce la sensación de amar y sentirse amado, las llamadas mariposillas en el estómago, propias del deseo y el amor romántico, donde los sentimientos y las emociones gobiernan nuestra persona en la búsqueda de las sensaciones placenteras intensas. Querer tener pareja es constituir «un tú y un yo». Sin embargo, aunque la evolución lógica es querer vivir en pareja, no siempre es lo que realmente se persigue ya que vivir en pareja supone perder gran parte de nuestra individualidad al construir un «nosotros» a partir de ese «tú y yo», y la tendencia hedonista del ser humano en la actualidad tiende más a lo primero.

El amor implica el deseo de hacer crecer la relación.

¿Cuánto dura el enamoramiento?

Diversos estudios se han propuesto delimitar exactamente cuándo desaparece lo que se conoce como amor romántico. La mayor parte de investigaciones delimitan un periodo que comprende entre los cuatro y los siete años. La idea de la duración de los siete años procede de la antropología dado que es el tiempo que se tarda en procrear y criar un niño que puede valerse por sí mismo, mientras que los cuatro años señalan el tiempo en que dejan de liberarse en el cerebro sustancias como la dopamina, la feniletilamina, serotonina o norepinefrina, propias de la primera fase del enamoramiento. Pero ello no termina de explicar por completo por qué de buenas a primeras nuestra pareja puede dejar de parecernos ese compañero ideal y perfecto. La sabiduría popular señala el final de la idealización del amado como el comienzo del deterioro de la ilusión. Las relaciones tienen más probabilidades de sobrevivir (incluso después de las dudas y los conflictos) cuanto más idealizan los miembros de la misma a sus parejas.

¿Y el amor, tiene fecha de caducidad?

El amor tiene fecha de caducidad siempre y cuando nos quedemos en las etapas del deseo y el amor romántico, es decir, en la predisposición, ya que todo está basado en los sentimientos y los sentimientos son siempre efímeros. Sin embargo, si a partir de esa predisposición se evoluciona hacia el apego, es decir, la pareja se compromete a hacer crecer la relación, todo empieza a girar en torno al crecimiento. En el camino hacia el apego, los sentimientos iniciales irán evolucionando hacia otros sentimientos en los que generan situaciones apacibles, de calma, paz, seguridad, complicidad y unión, de pareja duradera. Los sentimientos iniciales evolucionan hacia nuevos sentimientos que incorporan a los anteriores. De esta manera, aunque los sentimientos iniciales parece que desaparecen por la evolución, siempre están presentes ya que, en el compromiso de crecimiento de la pareja, los sentimientos nunca llegan a extinguirse. Es aquí donde podríamos considerar que el amor no tendría fecha de caducidad. Pero para ello no hay que dormirse en los laureles y a la pareja hay que «ligársela» toda la vida.

Para que la relación dure hay que compartir actividades variadas y placenteras.

¿Cómo influyen en el amor la convivencia, el matrimonio y los compromisos?

El gran peligro de haber llegado a una situación de convivencia es que la pareja empieza a compartir una serie de rutinas, pero que esas rutinas pueden evolucionar hacia la monotonía y luego al hastío. La pervivencia del romanticismo está íntimamente ligada con la capacidad de alargar ese momento de conocimiento de uno mismo que había caracterizado al enamoramiento. La participación conjunta en nuevas y excitantes actividades representaría la mejor ruta para mejorar la calidad de las relaciones largas, es decir, el mero incremento de la frecuencia de actividades placenteras no resulta particularmente útil: lo que se necesita es novedad y variedad.

¿Cuáles son las claves para mantener una relación sentimental duradera?

En muchas ocasiones, cuando una pareja llega a una convivencia o al matrimonio, sus miembros se olvidan de que a la pareja hay que seguir ligándosela todos los días y, de esta manera, ese «nosotros» generado a partir de un «tú y un yo», vuelve a un nuevo «tú y yo» debido a que empezamos a tirar hacia nuestras individualidades. Si se riega la planta todos los días la planta crece y cada vez será más sólida.

¿Es posible encontrar el amor en páginas de internet?

El amor no debe ser buscado, ya que en el momento en el que empezamos a buscar, se ha perdido la naturalidad y la espontaneidad propias del amor romántico. Si buscamos donde otros buscan lo mismo, todos trataremos de adecuar nuestra figura o a percibir la figura del otro pretendiente, en función de las propias necesidades tratando de adaptarnos a las necesidades del otro para poder satisfacer las nuestras propias. Esto, en cierto modo, es forzar una relación. Y el amor no puede ser forzado.

Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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