El comienzo del año llega cargado de nuevas metas y propósitos que nos marcamos con el fin de ser mejores durante los próximos doce meses. Más proactivos en el trabajo, más sanos y fuertes físicamente, más comprensivos con nuestros hijos… Todo ello orientado a conseguir algo mucho más complejo y que depende de muchos factores: la felicidad. No obstante, la salud mental es, en esta búsqueda, la pieza clave que puede determinar el éxito o fracaso de nuestros propósitos. Entrevistamos a Jerónima Teruel Romero, psicóloga de la clínica Vithalia en busca de las respuestas para alcanzar una buena salud mental durante el año que ha entrado.

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¿Qué entienden los profesionales por “salud mental”?

Desde el punto de vista psicológico hablamos de salud mental cuando los procesos psicológicos que se dan en el individuo para afrontar y resolver conflictos, tantos internos como externos, no están alterados y permiten un buen funcionamiento del mismo en los ámbitos dónde éste se desenvuelve: social, familiar y laboral.

¿Hasta qué punto puede el estrés afectar a nuestra salud?

El estrés es una reacción fisiológica del organismo provocada ante una situación que percibimos como amenazante o ante una demanda incrementada. Generalmente solemos solucionar aquellas cosas que nos provocan estrés, ya que son fácilmente identificables. Sin embargo, cuando el sujeto no dispone de herramientas suficientes para abordar esas situaciones estresantes, o no es capaz de tomar determinadas decisiones, el estrés se puede convertir en patológico afectando gravemente tanto a sus funciones orgánicas como psíquicas.

¿Puede influir en nuestro día a día y en nuestras relaciones con los demás?

¡Efectivamente! El estrés mantenido en el tiempo influye no sólo en nuestro organismo a nivel de tensión muscular, entre otros, también en nuestro estado de ánimo. De hecho, el estrés puede volvernos irascibles, insensible y, en algunos casos, podemos incluso llegar a dar respuestas desproporcionadas o agresivas. Las personas que están sujetas a mucha carga ya sea laboral, social o personal y, a su vez, tienen dificultades para enfrentar los problemas, acaban teniendo conflictos interpersonales con el consiguiente deterioro de las relaciones. Ahora bien, cabe decir que una cantidad justa de estrés puede ser estimulante y saludable. Esa carga de adrenalina que se produce en nuestro cerebro nos activa para la acción y puede ser muy gratificante.

¿Cómo podemos evitar el estrés o, al menos, reducir sus efectos sobre nosotros?

Lo mejor es confiar en los profesionales de la salud y acudir a ellos buscando asesoramiento para favorecer un estado de vida saludable, ya que este se pierde bajo los efectos o síntomas del estrés. Sin embargo, podemos dar alguna pauta que seguro será de gran ayuda para abordar esta cuestión.

Hay acontecimientos en nuestra vida que no son fáciles de prever y que, una vez se han dado, se convierten en fuentes naturales de estrés perfectamente identificables, por lo que puede resultarnos más sencillo afrontar la situación estresante si actuamos a tres niveles:

  1.  Cognitivo
  2.  Fisiológico
  3.  Conativo

¿Qué queremos decir? Pues bien, para reducir o prevenir el estrés podemos hacer un registro dónde anotaremos cuál es el suceso estresante y después los tres niveles. En el primero anotaremos qué pensamientos tenemos como consecuencia del suceso ocurrido, a su vez también registraremos las respuestas fisiológicas que ha experimentado nuestro organismo como consecuencia de esa cadena de pensamientos y, por último, que conducta hemos realizado. Este registro nos permitirá descubrir las claves que necesitamos para abordar la situación con éxito, o reducir considerablemente la sintomatología del estrés.

¿Ayuda el ejercicio físico a tener una buena salud mental?

El ejercicio físico, así como una alimentación sana y equilibrada son fundamentales, ya que contribuyen a mantener una vida saludable. Debemos tener en cuenta que con el ejercicio físico liberamos endorfina, hormona responsable de la felicidad, por lo que ayudamos a nuestro organismo a sentirse mejor y por ende a nuestra mente. Además, ayuda a combatir el estrés.

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¿Puede la ausencia de ejercicio tener consecuencias sobre la salud mental?

¡Claro! La falta de ejercicio físico o de actividad física propicia entumecimiento de huesos y músculos. Esto conlleva a que cada vez nos apetezca menos ponernos en marcha y puede ocasionar graves trastornos como ansiedad o depresión.

¿Es importante el descanso para mantener una buena salud mental? ¿Y la meditación?

Descansar, así como el dormir bien, o cualquier técnica de relajación, meditación, yoga o mindfulness contribuyen a gozar de una buena salud mental.

¿Es necesario expresar nuestros sentimientos para mantener la estabilidad emocional?

Es muy importante expresar lo que sentimos y no quedarnos con cosas que nos hacen daño dentro de nosotros, porque éstas se van enquistando y nos proveen de sentimientos muy negativos que afectan a nuestra salud mental. Practicar la asertividad es una buena de forma hacer ejercer nuestros derechos asertivos a la vez que respetamos los de los demás. Desarrollar la empatía también nos dará equilibrio emocional.

¿Tiene consecuencias negativas guardarse para sí los sentimientos positivos? ¿Y los negativos?

Ser asertivos implica tener la capacidad de expresarse libremente; ser capaz de hablar de lo bueno y de lo malo de nosotros mismos. Si solo ejercemos una de estas dos cuestiones, estaremos limitando una parte de nosotros que es crucial para desarrollar la inteligencia emocional, lo cual tendrá repercusiones negativas en las interacciones que realicemos con otras personas.

¿Es bueno dejarse llevar por las emociones, o debemos intentar tomar las decisiones del día a día de manera totalmente racional?

En principio, los seres humanos somos emocionales por naturaleza; ahora bien, a veces debemos canalizar adecuadamente nuestras emociones para no interferir de forma negativa en la vida de otras personas. Por otro lado, si continuamente estamos sujetos a racionalizar nuestras emociones, perderemos esa esencia que nos caracteriza como personas. Lo mejor y más conveniente es, primero, identificar el tipo de emoción y después valorar las implicaciones que tiene o puede tener a la hora de tomar una decisión que pueda ser crucial para nuestra vida.

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¿Cuánto poder tienen sobre nosotros los pensamientos positivos o negativos? ¿Depende nuestra salud mental de la actitud que tengamos ante las cosas?

Debemos recordar que nos comportamos tal y como nos sentimos. Siempre un pensamiento, o una actitud positiva ante la vida hará que nos sintamos mejor y mucho más capaces de sobreponernos a los contratiempos. Una actitud positiva nos predispone a realizar con éxito las tareas. Por tanto, si esto es así (¡y lo es!), de la misma manera, la cadena de pensamientos negativos que generamos nos condicionan y muchas veces nos incapacitan para desenvolvernos en la vida.

¿Debemos fijarnos propósitos u objetivos para ser mentalmente estables? ¿Afectan estos de manera positiva o negativa a nuestra felicidad?

Marcarse objetivos en la vida ayuda a conseguir metas a largo plazo. Sin embargo, debemos ser consecuentes con aquellos propósitos que nos fijamos. Es decir, los objetivos deben establecerse de forma clara, han de ser plausibles, realistas y medibles. Por otro lado, debemos temporalizaros para ir revisando si el trayecto elegido es el más adecuado o por el contrario debemos modificar algún aspecto para lograr alcanzar la meta fijada. Por último, no solo lograr objetivos previamente establecidos hace que nos sintamos felices. El hecho de no haberlos conseguido pero seguir intentándolo a la vez que se van resolviendo los contratiempos que han imposibilitado su consecución, puede ser igual de importante para mantener nuestra mente estable.

¿Qué consecuencias tiene no cuidar nuestra salud mental?

Sin duda tener una salud mental deficiente conlleva importantes trastornos, entre los que podemos encontrar: estrés, ansiedad y depresión, que si no tratamos convenientemente pueden derivar a patologías más severas y de difícil intervención.

¿Influye tener una buena salud mental en ser más felices?

¡Por supuesto! Si nuestra mente está en perfecto estado nos sentimos con mejor ánimo para todo, vemos los problemas menos graves, tenemos más capacidad de resolución de conflictos y estamos más ágiles mentalmente, todo ello contribuye a tener un autoconcepto y autoestima más positiva y como resultado final nos sentimos más satisfechos, más felices.

No existe una receta mágica para la felicidad pero, ¿podemos llegar a conseguirla a través de una buena salud mental? ¿Cómo?

Buenos, creo que esta pregunta queda contestada con todas las anteriores. Alta autoestima y autoconcepto positivo. Ser asertivos y aprender a ser más tolerantes con el prójimo. Alimentarse adecuadamente y hacer ejercicio físico siempre que se pueda. Dormir lo necesario. Dedicarle más tiempo a los aspectos positivos de nuestra vida y a las personas que nos rodean y no quedarnos con las cosas negativas nos ayudarán, sin lugar a dudas, a ser un poquito más felices cada día.

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