Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, según informa la Organización Mundial de la Salud. En estas dolencias influye cómo nos enfrentamos a los problemas y los imprevistos. Así lo expresa en esta entrevista Esther Ramos Medina, especialista en psicología en el Centro de Psicología Terapitea. Esta profesional apunta que si creemos que no podemos gestionar o afrontar nuestra realidad, pueden aparecer trastornos como ansiedad, estrés y depresión. Y estos son factores de riesgo en la aparición de los problemas coronarios.

Ansiedad, estrés y depresión fomentan la aparición de problemas coronarios.

¿Cómo perjudican el estrés y la ansiedad al corazón?

El estrés y la ansiedad suceden cuando creemos que no somos capaces de afrontar alguna situación. O también cuando nos adelantamos y pensamos que no vamos a resolverla de forma favorable. Esto causa altos niveles de estrés o ansiedad e influye en la pérdida de sueño, el aumento de la presión arterial y el aumento del ritmo cardiaco. Además, agrava los hábitos poco saludables como el tabaco o el consumo de alcohol. Esto afecta de forma negativa a la evolución de la enfermedad.

¿Y la depresión?

Es un trastorno del estado del ánimo que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida del interés y baja autoestima. Diversos estudios han demostrado que la depresión aumenta el riesgo de enfermedad coronaria. Pero sobre todo es un indicador de un mal pronóstico de la enfermedad, pues influye en factores del estilo de vida como el sedentarismo, la falta de adherencia al tratamiento y una dieta poco saludable.

¿Quiénes pueden sufrir más estas afecciones?

Las personas dominantes, impacientes, irritables, hostiles, centradas solo en el trabajo, competitivas y con tendencia a ver más lo negativo.

Estamos expuestos a altos niveles de ansiedad o estrés , lo que puede conllevar problemas coronarios.

¿Cómo modificar el estilo de vida para prevenir problemas coronarios?

Además de mantener hábitos saludables, hay que tomarse la vida con más tranquilidad. Estamos expuestos a altos niveles de ansiedad o estrés y debemos pararnos solo un segundo para reflexionar si estamos sobrecargados de actividades. A partir de ahí, reduciremos las situaciones que nos sobrecargan. También es importante aprender a gestionar y expresar las emociones que surgen, así como disfrutar de los pequeños o grandes momentos.

Una vez el paciente sufre una complicación cardiaca, ¿cómo mejorar su calidad de vida?

Debe aceptar su nueva situación, aprender a manejar el estrés y aumentar las habilidades de afrontamiento de situaciones amenazantes. También se recomienda adquirir comportamientos saludables e realizar más actividades gratificantes.

¿A qué trastornos psicológicos es propenso quien ya la ha sufrido?

Los más comunes son la ansiedad, la incertidumbre de cómo será su vida desde ese momento, el miedo de volver a sufrir problemas coronarios, incluso a la muerte. También es habitual que disminuyan la autoestima y la confianza, y que surjan problemas del estado de ánimo e irritabilidad.

El mindfulness es beneficioso para pacientes con problemas coronarios.

¿Qué pueden hacer las personas que le rodean?

Informarse sobre la enfermedad y los factores que influyen de forma negativa en su evolución. Deben evitar la sobreprotección y ser conscientes de que son la clave para que el paciente asuma progresivamente los cambios, acepte la enfermedad y asuma el nuevo estilo de vida.

¿Qué terapias psicológicas son más efectivas?

Hay estudios que indican que la terapia cognitivo-conductual ayuda a manejar y gestionar los problemas psicológicos que aparecen. Sobre el mindfulness, también hay evidencia de los beneficios en enfermos coronarios.

¿Qué hacer ante el miedo a nuevos problemas coronarios?

Es importante cuidarse y prevenir las situaciones de riesgo. Pero cuando actuamos con miedo, tendemos a evitar situaciones que somos capaces de afrontar y no presentan riesgo real. Ponernos límites es un gran fallo porque evitar situaciones que no son realmente amenazas puede causarnos gran ansiedad. No puede evitarse tener miedo porque es una emoción, pero sí podemos aprender a gestionarlo.

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