Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) vuelven a ser noticia después de que 15 blogs que promueven la anorexia hayan sido denunciados. Juana María Fernández Galbis, psicóloga general sanitaria y neuropsicóloga en la Clínica Capistrano, explica en esta entrevista por qué surgen estos trastornos alimentarios y cuál es la repercusión de los medios de comunicación e internet sobre las personas que los padecen o que son propensas a sufrirlos.

Los trastornos alimentarios surgen cuando se atribuye erróneamente el malestar psicológico a la apariencia física.

¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?

Se trata de una enfermedad muy compleja en la que convergen síntomas psicológicos (alteración de la imagen corporal, miedo fóbico a ganar peso y rechazo a mantener un peso saludable), emocionales (baja autoestima y baja tolerancia a la frustración) y físicos (pérdida de peso y desnutrición), que son la expresión del malestar psicológico y emocional. Surgen por la baja autoestima o el malestar emocional y su atribución errónea a la apariencia o al cuerpo. Los más frecuentes son la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón o comedores compulsivos y, cada vez, más la vigorexia.

¿Existe algún grupo de población predispuesto a padecerlos?

La adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo de estos trastornos, es una época de cambios físicos, psicológicos y emocionales en la que la autoestima es frágil y el grupo de referencia es muy importante. Los adolescentes son especialmente vulnerables a las críticas y a las modas, además de ser crueles y muy críticos ante los defectos de los demás y los propios. Dentro del grupo de adolescentes, las chicas son más vulnerables, probablemente por la mayor importancia concedida a la apariencia física y los cánones de belleza actuales.

¿Qué situaciones favorecen el desarrollo de trastornos alimentarios?

Cualquier situación en la que se vea comprometida la autoestima y el amor propio, ya sea un desengaño o una situación de acoso o abuso, puede desencadenar un TCA. Por ejemplo, la necesidad de ser aceptados por el grupo y el miedo al rechazo juegan un papel importante en el desarrollo de la autoestima. Realizar dietas sin control o la pérdida brusca de peso también puede favorecer la aparición de un TCA. Por otro lado, conllevan un gran malestar emocional y psicológico y pueden provocar conductas autolesivas. Dejar de comer o los atracones son en sí conductas de autoagresividad, maneras de hacerse daño a uno mismo.

Internet y los medios de comunicación pueden favorecer el desarrollo de trastornos alimentarios.

¿Una persona que padece un TCA es propensa a desarrollar enfermedades o adicciones?

Pueden utilizar el alcohol u otras sustancias para evadirse del problema, para dejar por un momento los pensamientos obsesivos y angustiantes en torno al peso y la imagen o para olvidar la vergüenza que sienten de sí mismos y de su cuerpo. Además los TCA comparten con las adicciones y otros trastornos la insatisfacción con la propia persona, la baja autoestima, los complejos y la vergüenza.

¿Qué influencia tienen los medios de comunicación?

La publicidad que muestra mujeres y hombres no reales influye en el desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria. El bombardeo continuo de cuerpos esculturales que no reflejan el 90% de la población real hace que se sientan diferentes a como “deberían” ser, de forma que contribuyen a la baja autoestima y a querer alcanzar esos cánones. Por otro lado, los medios de comunicación muestran continuamente la relación entre apariencia física y felicidad: así contribuyen a la atribución errónea del peso y la imagen al bienestar emocional y psicológico, lo que lleva a intentar alcanzar el cuerpo deseado.

En internet se divulga información que favorece estos trastornos, ¿por qué triunfan estas webs?

La negación es un síntoma característico de la enfermedad y los pacientes siempre buscan justificar su comportamiento: necesitan reafirmarse en que es un “estilo de vida”, como ellos mismos lo definen. En las webs y los foros encuentran la confirmación de que es algo común y “normal”, quieren ver que no son los únicos que piensan y se comportan así y que, por tanto, no están enfermos. Además, conocen un grupo de iguales con quienes compartir trucos y estrategias para perder peso u ocultar síntomas, y además sienten el consuelo de saber que no están solos en su sufrimiento.

Las pérdidas bruscas de peso o las dietas sin control pueden conducir a un trastorno alimentario.

¿Existen terapias o tratamientos para los trastornos alimentarios?

Sí. Deben ser tratamientos multidisciplinares en los que se trabaje en los ámbitos nutricional, médico y psicológico. Es importante la reeducación alimentaria, volver a aprender hábitos nutricionales saludables y normalizar el peso y la ingesta, así como trabajar y tratar la baja autoestima, la falta de amor propio, los complejos y las creencias disfuncionales respecto a la salud, la belleza y la felicidad. Así se tratan no solo los síntomas, sino también los factores que los han generado y mantenido a lo largo del tiempo, por lo que disminuye la probabilidad de recaídas.

¿Es posible la curación completa? ¿Hay riesgo de recaída?

Si el malestar psicológico cesa y se restablecen las pautas alimentarias sanas y los índices antropométricos saludables, puede considerarse que el individuo está curado. El riesgo de recaída dependerá de si se han identificado y trabajado todos los factores que han generado y mantenido el trastorno. Debe realizarse un seguimiento y un buen plan de prevención de recaídas para identificar los estímulos desencadenantes y aprender a controlarlos antes de que se dé la recaída. La familia y la red social de apoyo son muy importantes en la prevención.

Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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