Desde los contagios de ébola fuera de África, las redes sociales están que arden. Sobre todo en España y Estados Unidos. De hecho, tras el primer caso en Texas el 30 de septiembre, las menciones del ébola en Twitter pasaron de 100 en un minuto a más de 6.000. Y en Google las búsquedas de este virus han aumentado en un 1.000 % este año. La viralidad de las redes sociales ayuda a difundir un mensaje tan rápido como la pólvora, pero parece que con el asunto del ébola se nos ha ido de las manos.

Tras el ingreso de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, ha circulado por Whasapp, Twitter, Facebook o blogs todo tipo de información errónea que ha desencadenado casi una psicosis. ¿Quién no ha estado comentando con un compañero de trabajo si podíamos contagiarnos al tocar un billete, al agarrarnos a la barra del metro, o si alguien tose? Muchas fuentes de información fiables nos han repetido hasta la saciedad de que la vía de transmisión es a través del contacto directo con fluidos; sin embargo, los bulos sobre el contagio por vía aérea, el agua o la comida continúan infectándonos.

Ébola, un virus que ha infectado las redes sociales

Los profesionales de la salud hablan en los medios de comunicación sobre el contagio de la enfermedad.

Los medios de comunicación, junto con los profesionales de la salud, han hecho un llamamiento a la calma con la difusión de información de calidad y veraz sobre el virus del Ébola a través de artículos, reportajes o infografías. Incluso la Policía o la Guardia Civil han facilitado esa información vía Twitter, además están investigando si puede haber delito en la distribución de montajes alarmistas a través de las redes sociales. Gracias a este trabajo conjunto, parece que las aguas se van calmando.

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Llamamiento a la calma a través de Twitter.

Creernos todo lo que leemos o nos cuentan sin contrastar la información puede llevarnos a algo más que lavarnos las manos de forma compulsiva. Puede ser devastador, no solo en los países occidentales, sino sobre todo en África. Por fortuna, en los países más afectados por el virus llevan tiempo utilizando las redes sociales para difundir información veraz sobre la enfermedad y enviar claves para evitar el contagio.

Por ejemplo, en Sierra Leona, se creó una campaña a través de Facebook para lograr que se suministrara el medicamento experimental ZMapp al Dr. Modupeh Cole, uno de los expertos en ébola del país. Y la noticia de su triste fallecimiento fue más difundida en las redes sociales que en la radio. Por otro lado, se está empleando el teléfono móvil para enviar información sobre cómo mantener una buena higiene para evitar el contagio. Y desde Nigeria se está lanzando información de relevancia sobre la enfermedad por Twitter con etiquetas como #FactsOnEbola.

Esta última semana hemos vuelto a presenciar que la viralidad de las redes sociales tiene un lado oscuro, en especial cuando hablamos de salud. La información errónea sin control puede traer graves problemas sanitarios, pero también discriminatorios, como ya se experimentó en los años ochenta con la irrupción del sida. De hecho, ya hay casos de racismo en Estados Unidos vinculados con la preocupación sobre el virus del ébola. El virus de la desinformación que recientemente ha infectado las redes sociales solo puede ser combatido con una vacuna: la de la información de calidad suministrada por los expertos, por los profesionales de la salud.

Experta en marketing de contenidos, redes sociales y blogging. Mi objetivo: darte las mejores herramientas para mejorar tu reputación médica online y convertirte en el mejor médico 2.0.
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