El siglo XXI ha traído con él grandes avances y novedades para la sociedad, nuevos descubrimientos que nos facilitan la vida y nos permiten mejorar nuestra salud. Sin embargo este siglo también ha traído nuevas enfermedades que le caracterizan, casi todas ellas relacionadas con los nuevos ritmos de vida marcados por las nuevas tendencias. Se habla del auge de las enfermedades cardiovasculares, de los trastornos alimenticios, del estrés, la ansiedad, la depresión y, como no, de los trastornos del sueño.

La Sociedad Española del Sueño ha indicado que más del 20% de los españoles padecen trastornos crónicos del sueño. Y según la Asociación Mundial de la Medicina del Sueño más del 45% de la población mundial padece alguno de los 88 trastornos del sueño reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La última triste estadística acerca del sueño, recoge que el 25% de los niños también padecen estos problemas.

Padecer problemas para dormir puede empeorar otras de nuestras enfermedades, igual que estas pueden afectar igualmente a nuestro descanso. La obesidad o los problemas respiratorios, son algunas de las patologías que más afectan y que son más comunes entre las personas que tienen desajustes del sueño. El síndrome de la apnea-hipoapnea durante el sueño (SAHS) por ejemplo, afecta al 6% de los hombres y al 4% de los hombres en nuestro país.

La Asociación Mundial de la Medicina del Sueño tiene un listado de recomendaciones para mejorar las condiciones del sueño. Es el siguiente:

– establecer horarios fijos para acostarse y levantarse

– evitar las siestas de más de 45 minutos al día

– evitar la ingesta excesiva de alcohol cuatro horas antes de ir a la cama. El sueño es controlado por los centros nerviosos del tallo encefálico donde se produce la serotonina y la norepinefrina y el consumo de alcohol afecta la función de estos químicos afectando por tanto al sueño

– evitar la cafeína hasta seis horas antes de acostarse. Es un excitante que puede afectar la etapa REM del sueño

– evitar las comidas copiosas, muy picantes o con demasiado azúcar cuatro horas antes de ir a la cama. El proceso de la digestión puede evitar el descanso

– hacer ejercicio moderado de manera regular es importante. Pero hacerlo poco antes de acostarse es contraproducente para el sueño. Al menos deben pasar 3 ó 4 horas antes de acostarse

– usar una cama confortable, un buen colchón nos aportará un sueño reparador

– encontrar la temperatura adecuada para dormir y mantener la habitación ventilada

– evitar ruidos y la luz en la medida de lo posible

– la cama debe utilizarse solamente para dormir o para el sexo. Usarla como oficina, lugar de trabajo,… puede provocar asociaciones de actividad en nuestra mente que luego dificulten el descanso

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El equipo de redacción de Saluspot.
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