Uniformes, zapatos, látex… El listado de fetiches sexuales es largo, pero muy pocos se atreven a reconocer el suyo. Jesús Eugenio Rodríguez Martínez, psicólogo clínico y director del Instituto Sexológico Murciano, aclara en esta entrevista qué es un fetiche, cuáles son sus beneficios y en qué punto deja de ser una simple fuente de morbo para convertirse en un problema. Además, incide en la capacidad de un fetiche para aderezar la vida sexual de una pareja.

Un fetiche es un objeto inanimado o una parte del cuerpo no genital que genera excitación sexual.

¿Qué es un fetiche y por qué nos atrae?

Un fetiche es un objeto inanimado o una parte del cuerpo no genital que genera una excitación sexual intensa y recurrente en una persona. Este fenómeno se produce por un aprendizaje que puede darse a cualquier edad y en el que la persona asocia el fetiche a procesos fisiológicos y neuroquímicos que refuerzan la conducta sexual.

¿Por qué es algo que solemos ocultar?

En los últimos años el concepto de fetiche se asocia con el de parafilia y, por tanto, con el de enfermedad. Así, conlleva un componente de perversión, algo que se sale de la norma y que socialmente no está aceptado. De ahí que la gente tienda a esconderlo.

¿Conllevan beneficios o problemas para nuestra vida sexual?

El fetichismo se da en muchos grados, desde los más leves que no generan deterioro o alteración a nivel personal, social o en áreas importantes del sujeto, hasta cuadros que requieren de tratamiento profesional. Por tanto, es difícil generalizar. En algunos casos estaría contraindicado, sobre todo en aquellos que adquieran un carácter exclusivista, es decir, que el fetiche sea la única forma de encontrar excitación sexual. En otros casos más leves podrían ser una fantasía más, que podría incluso enriquecer la relación de pareja.

¿Cómo podemos introducir un fetiche en una relación de pareja?

Depende del tipo de fetiche y de cómo entienda la sexualidad nuestra pareja. Si existe buena comunicación y diálogo en el área sexual, se puede introducir gradualmente, planteándolo como un juego y nunca con imposiciones.

Un fetiche puede introducirse en la dinámica de una relación de pareja si la comunicación sexual es buena.

¿Qué ocurre si nuestra pareja no comparte o no entiende nuestro fetichismo?

Si no es un cuadro patológico no pasaría nada. El fetiche quedaría en el territorio de las fantasías sexuales de cada uno y sería compatible con la vida sexual en pareja. De hecho, es muy frecuente que la pareja no comparta las mismas fantasías y no sucede nada.

Cuando conlleva violencia, ¿hablamos de fetiche o de algo más grave?

Cualquier conducta sexual que conlleve violencia física o verbal debe entenderse como un problema mental grave y esa persona debe ser evaluada y tratada por un experto. Si esto no sucede, las consecuencias pueden ser importantes.

¿Los fetiches tienen que ver con la dominación o con ver al otro como objeto sexual?

El fetichismo no debe confundirse con otras parafilias en las que la dominación sí es un factor clave, como los casos del masoquismo o del sadismo. El fetichismo se centra en objetos inanimados o en partes del cuerpo no genitales. Este último subtipo sí implica cierta despersonalización al reducir el objeto sexual a partes del cuerpo en lugar de a la persona en su conjunto.

¿Algún consejo para disfrutar del fetichismo?

Un fetiche puede introducirse en la dinámica de una relación de pareja siempre que el canal de comunicación sexual esté abierto. Para que forme parte del repertorio sexual de la pareja, la introducción debe ser gradual y a modo de juego, para luego ir profundizando en dicha práctica, que no debería nunca convertirse en exclusivista. Y si esto falla, será una fantasía sexual más que disfrutaremos en la intimidad.

Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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