¿Te imaginas navegar por internet usando solo tu mente? Sin teclear ni dictar nada. Que baste un simple pensamiento para obtener información sobre medicamentos, un lugar donde pasar las vacaciones o el horario de un museo. Algunos expertos dicen que para 2020 lo lograremos. La empresa Intel está desarrollando un chip para ser implantado en nuestro cerebro. Con este dispositivo podremos, además de ordenar búsquedas en Google, manejar teléfonos inteligentes o reproductores de música.

Implantes cerebrales

Los implantes cerebrales alimentan los sueños de los amantes de la ciencia ficción. Nos permitirían ver en la oscuridad, oír claramente conversaciones en un ambiente excesivamente ruidoso, recordar a la perfección lo que hemos leído o controlar máquinas con la mente. Tal vez aún tardaremos en ver (o probar) estos avances, o tal vez nunca lo deseemos por los interrogantes éticos que algunos de ellos plantean. Lo cierto es que los implantes neuronales ya son una realidad en el tratamiento de algunas enfermedades. Estos son los ejemplos más sorprendentes.

  1. Implantes cocleares para oír de nuevo (o por primera vez). Aunque no es una tecnología novedosa (el primer implante de este tipo se creó en 1957), supone un salto cualitativo en la vida de las personas que sufren sordera profunda o severa. El dispositivo convierte las señales acústicas en eléctricas, para estimular el nervio auditivo. Esta tecnología tiene sus limitaciones, pues no se restablece la audición normal; una vez realizada la cirugía, el paciente debe aprender a interpretar los sonidos que percibe. Sin embargo, es una esperanza para mejorar en la calidad de vida para aquellas personas en que los audífonos han fracasado.
  2. Un implante de retina para volver a ver. El sueño de Linda Schulte, que perdió la vista por culpa de una retinitis infecciosa, era ver correr a sus nietos por su jardín. Ya puede cumplirlo gracias al implante que recientemente le han colocado los cirujanos del Centro Ocular Kellogg de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. El paciente debe llevar unas gafas que captan con una cámara lo que está a la vista. La información se envía a un ordenador, que a su vez la envía al implante, colocado en la retina del paciente. Este dispositivo, que estimula las células restantes de la retina, permite a los afectados por esta enfermedad degenerativa captar formas, volúmenes y movimientos, para así «poder disfrutar un poco más de la vida».
  3. Un chip para recuperar el movimiento de extremidades. El Hospital General de Massachusetts y la Universidad de Brown están investigando el desarrollo de un chip que se implantaría en el cerebro para estimular zonas del cuerpo paralizadas. A día de hoy ya han conseguido que una paciente con tetraplejia consiga mover un brazo biónico con la mente. El reto ahora es que pueda mover su propio brazo.
  4. Neuroestimulación para enfermos de párkinson. La técnica DBS (Deep Brain Simulation) no cura la enfermedad, pero sí alivia sustancialmente los síntomas a través del envío de impulsos eléctricos al cerebro. Por el momento solo se aplica a pacientes que tienen problemas para controlar la enfermedad con medicamentos, o sufren unos efectos secundarios severos.
  5. Un implante cerebral para recordar. La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA) está desarrollando un estimulador para la memoria que permitiría restaurar los recuerdos de los soldados o de enfermos de alzhéimer. Este plan forma parte de la inversión de la Administración Obama para investigar el funcionamiento del cerebro humano. Al programa no le falta controversia, pues plantea numerosos interrogantes éticos, dado que podrían abrirse de par en par las puertas a la manipulación de la mente humana.
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