El individuo que la padece tarda de media unos dos años en consultar el problema.

Esa es la alerta del director de Medicina Sexual de la Clínica Masculina Europea, el doctor Joan Lao Burón, sobre los potenciales riesgos que creencias equivocadas y la falta de información pueden representar en la vida de quien presenta la patología.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, especializado en todo tipo de disfunciones sexuales masculinas, y miembro de la comunidad médica Saluspot, el Dr. Lao explica en detalles las causas más comunes de la disfunción eréctil, la situación del mercado farmacéutico tras el fin de la patente del Viagra, los avances tecnológicos en el ámbito del tratamiento de la enfermedad y los cuidados necesarios frente a la facilidad de compra de medicaciones por internet.

Disfunción eréctil

¿Cuáles son las creencias equivocadas más recurrentes de los pacientes respecto a la disfunción eréctil?

J. L.: Desgraciadamente sigue habiendo muchos mitos equivocados o falsos sobre esta patología. La creencia más extendida es que la disfunción es una situación puntual y que ya pasará, lo que hace que el individuo que la padece tarde de media unos dos años en consultar el problema y casi siempre no de forma espontánea, sino inducido o forzado por la pareja. En mi amplia experiencia he constatado que una gran mayoría de pacientes no conocen exactamente su problema y confunden diferentes tipos de disfunción.

¿Cuáles son las causas físicas que provocan la disfunción?

J. L.: Antes debemos diferenciar la disfunción de tipo orgánico y la de tipo situacional, que es la más frecuente. Estas disfunciones de tipo situacional se producen sin que intervenga ninguna causa física o patología orgánica.

Las disfunciones orgánicas son las que se deben a causas físicas o patologías orgánicas siempre con una afectación vascular. Las más frecuentes son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la obesidad, la hipercolesterolemia (exceso de colesterol) y los trastornos hormonales. Algunos fármacos también tienen íntima relación con ellas, como los antihipertensivos, los antidepresivos, entre otros.

¿Algún colectivo tiene más probabilidades de sufrir de disfunción eréctil?

J. L.: Hay un perfil que hay que tener siempre en cuenta y que está relacionado con lo que habitualmente se conoce como síndrome metabólico. Hombre de edad mediana, hipertenso, diabético, con colesterol elevado, sedentario, fumador y obeso o con cintura abdominal importante. Este paciente padece disfunción orgánica en el 100% de casos. A partir de aquí podemos jugar quitando o poniendo factores, pero si presenta como mínimo dos de estos elementos, la probabilidad de que padezca o vaya a padecer disfunción es muy elevada.

Por último, otra causa física clara es la hipertrofía prostática, especialmente si ha habido una intervención quirúrgica de próstata. Podríamos citar también traumas a nivel medular o vertebral, cirugía testicular u otras intervenciones urológicas, así como algunas patologías como torsión del pene o la enfermedad de La Peyronie.

¿Cuándo la disfunción eréctil suele ser el resultado de problemas psicológicos?

J. L.: Se ha de saber discernir claramente el origen. No es tan sencillo como a veces lo intentamos hacer. Una situación patológica de tipo orgánico que produce una disfunción puntual acaba generando una situación psicopatológica que resulta en una disfunción psicosomática.

Nos preguntamos entonces si la disfunción es orgánica o psicosomática. La mayoría de veces son de tipo mixto, ya que una disfunción inicial de tipo orgánico acaba causando un trastorno psicológico en el paciente que genera una continuación de la disfunción y entonces dejaría de ser solo orgánica y pasaría a ser también psicosomática.

Desde mi punto de vista médico, más que saber si la disfunción se debe a problemas físicos o psicológicos, el paciente debe conocer perfectamente qué es lo que siente, qué le ocurre, cuándo y con quién, si siempre o a veces. Una vez tenga claras estas preguntas, debe consultarse con un especialista.

¿Cómo se diagnostica la disfunción eréctil teniendo en cuenta esa diversidad de causas?

J. L.: En nuestra clínica se realiza un abordaje integral. Es decir, el diagnóstico se basa en una historia clínica completa. Se complementa con unas pruebas de Doppler vascular para ver la circulación peneana. Una ecografía completa urológica y analítica hormonal, que nos darán una idea de posibles trastornos orgánicos. Por otro lado se realiza una batería de test para valorar un posible origen psicosomático. Con todas estas pruebas y teniendo como base la entrevista personal del médico especialista con el paciente, se hace un diagnóstico de presunción que se ha de corroborar con la terapia y el resultado que se obtenga.

¿La disfunción puede ser síntoma de alguna otra enfermedad? ¿Cuál?

J. L.: Hablamos cada vez con más seguridad que la disfunción eréctil es un síntoma centinela de una enfermedad cardiovascular. En mi propia experiencia, tengo recogida una casuística de 98 pacientes que consultan por disfunción eréctil y que, en la historia clínica, informan que han tenido anteriormente un infarto agudo de miocardio. Cuando se les pregunta desde cuándo presentan la disfunción, la respuesta es casi siempre uno o dos años antes del infarto, pero que obviamente no se consultó o no se comentó al médico de familia.

Es por eso fundamental que, cuando un paciente presente síntomas de disfunción eréctil, acuda a su médico o a un especialista. Evidentemente no hay que ser alarmista, pero sí hay que tener presente que el organismo nos da alarmas que hay que saber reconocer. Y la disfunción es una alarma de una posible y futura enfermedad cardiovascular, por lo que es importante hacer un diagnóstico que nos permita distinguir entre disfunción orgánica o psicosomática.

¿Existen estilos de vida más propensos a la disfunción eréctil?

J. L.: Si nos referimos a situaciones normales, no hay ningún estilo de vida especial, ni por supuesto la edad, que predisponga más o menos a padecer una disfunción eréctil. Como mencionado antes, estilos de vida que generen obesidad, sedentarismo, tabaquismo, entre otros, serían los que deberíamos evitar.

Es importante resaltar que hay muchos pacientes usuarios de gimnasios que toman hormonas para muscular y que padecen disfunción eréctil, debido a este uso inadecuado de sustancias esteroides.

Otro dato controvertido pero observado en mi consulta es la disfunción eréctil provocada por productos para evitar la caída del cabello.

¿Cómo la alimentación puede colaborar con la disfunción?

J. L.: Salvo evitar comidas y régimen dietético que predisponga a la obesidad, la hipercolesterolemia e hiperlipidemia, además del alcohol, no hay ninguna alimentación que predisponga de forma especial a la disfunción eréctil.

La única descripción presente en ficha técnica es la descrita en el caso de vardenafilo (principio activo de un medicamento para disfunción eréctil), que indica que tomar pomelo o zumo de pomelo puede dar lugar a concentraciones plasmáticas elevadas del fármaco, por lo que debe evitarse esta combinación.

Aparte del Viagra, ¿cuán efectivos son los medicamentos genéricos y de marcas comerciales para tratar la disfunción eréctil?

J. L.: Antes de dar una respuesta, hay que señalar que los únicos medicamentos por vía oral que han demostrado científicamente unos resultados valorables son los inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, denominados así porque actúan impidiendo que esta enzima bloquee la vía del óxido nítrico e impida la relajación de los senos cavernosos. Por lo tanto todos los medicamentos orales (vamos a obviar otros medicamentos por vía tópica o intracavernosa) cuyo principio activo sea un inhibidor de la 5-fosfodiesterasa son igual de eficaces.

Hay actualmente registrados cuatro principios activos: sildenafilo, vardenafilo, tadalafilo y avanafilo. Los tres últimos tienen en vigor las patentes y solo están disponibles las marcas comerciales propietarias. En cambio, el sildenafilo (Viagra) perdió hace tiempo la patente y se han podido hacer genéricos. Hoy día existen 177 presentaciones genéricas con ese principio activo. Todas son eficaces exactamente igual que el Viagra, ya que los procesos de fabricación están homologados por las autoridades sanitarias.

¿Cuáles son las diferencias entre eses principios activos?

J. L.: Las diferencias se encuentran en la vida media del fármaco, es decir, el tiempo y la duración de la respuesta. Partimos de la base de que todos funcionan en disfunciones eréctiles de tipo situacional. No tanto en disfunciones orgánicas, especialmente en pacientes diabéticos y casi nunca en pacientes que han sufrido intervenciones radicales de próstata.

El sildenafilo (Viagra) describe una vida media de entre 6-7 horas y tiempo de respuesta de una o dos horas, dependiendo del individuo. El vardenafilo, 12 horas aproximadamente y tiempo de respuesta de una hora. El tadalafilo, de 24-36 horas y tiempo de respuesta de una hora.

Insisto en que depende mucho del individuo y de las circunstancias en las que se ingiere el fármaco. Por ejemplo, si se ha comido, algún tipo de comida más o menos grasa, si se ha bebido mucho o poco alcohol. La respuesta también varía y puede incluso producirse a la mañana siguiente y no en el momento de la relación, lo cual hace pensar en un bloqueo por exceso de serotonina.

Hay que tener en cuenta también el fenómeno de acomodación y habituación, por lo que cada vez más se requiere una dosis mayor para obtener una respuesta similar o incluso inferior. Los tres fármacos presentan concentraciones diferentes. Viagra de 50 mg-100 mg, como más usuales. Vardenafilo de 20 mg como más usual y ahora la forma bucodispersable. Y tadalafilo de 20 mg-5 mg, esta la más utilizada para administración diaria.

Hoy existe un gran comercio online de eses medicamentos. ¿Solo se puede comprarlos con prescripción médica o la compra está liberada?

J. L.: Oficialmente este tipo de medicamentos requiere de una prescripción médica, otra cosa es lo que se produce en la práctica. Realmente se pueden conseguir sin receta médica. Evidentemente la compra no está liberada, ya que son productos que pueden representar un riesgo grave para la salud de algunos pacientes si no se utilizan adecuadamente.

¿Es necesario tener algún cuidado especial al comprarlos para evitar falsificaciones?

J. L.: Cada medicamento genérico responde a un nombre y apellido. Así, veamos por ejemplo el sildenafilo Sandoz. El nombre del laboratorio farmacéutico, en este caso, es Sandoz, que responde con la garantía de que el producto es de calidad y reúne todos los requisitos necesarios para su comercialización.

Si los compramos en farmacias bien directamente o bien online, en principio no debemos tener miedo a falsificaciones que no cumplen con las normas farmacéuticas. Mi consejo es evitar otras vías que no sean las farmacias. Puede que ahorremos algunos euros, pero la garantía es siempre importante en un producto sanitario. Fundamental comprar productos que tengan el número de registro farmacéutico.

¿Hay algún perfil de paciente que no puede tomar estas medicaciones? ¿Para quienes no están indicadas?

J. L.: Estos fármacos son activos y por lo tanto con efectos secundarios que se deben de tener en cuenta. Los más relevantes son el potencial riesgo de bajadas de presión importantes y especialmente el riesgo de infarto de miocardio y de otros trastornos coronarios.

Están totalmente contraindicados en personas con riesgo de padecer angina de pecho, pacientes que toman nitratos, alfa-bloqueantes y algunos fármacos antihipertensivos.

El uso de tadalafilo está contraindicado también en pacientes que hubieran sufrido con insuficiencia cardíaca, arritmias incontroladas, hipotensión (tensión arterial menor que 90/50 mm Hg) o hipertensión no controlada y pacientes que hubieran sufrido un accidente cerebrovascular en los 6 meses previos.

A su vez, el vardenafilo está contraindicado en pacientes que presentan pérdida de visión en un ojo a consecuencia de una neuropatía óptica isquémica no arterítica.

¿Cuáles son las novedades respecto a los tratamientos disponibles para disfunción eréctil?

J. L.: En lo que se refiere a los fármacos de vía oral, ahora ha salido el avanafilo. Hay otros en camino, como mirodenafilo, lodenafilo y una molécula en estudio que es la SLx-2101.

Los dos únicos tratamientos disponibles que no utilizan medicamentos son los dispositivos de vacío y las prótesis de pene. Los primeros, desde que se dispone de fármacos tipo Viagra, están en desuso. Ya las prótesis de pene incluyen prótesis flexibles y maleables y las hidráulicas, que son las más utilizadas. No obstante, es una opción de tratamiento quirúrgico que debe utilizarse solo cuando todas las opciones anteriores no han dado resultado y, en mi opinión, solo en pacientes con edad relativamente avanzada.

En los últimos meses se está poniendo de moda la terapia por ondas de choque. Aparte de que se debe utilizar en un tipo concreto de disfunción de clara causa vascular —lo que a veces es difícil de diagnosticar y requiere pruebas específicas que no todas las clínicas realizan—, no hay ensayos clínicos que demuestren la eficacia de este método.

Debemos estar abiertos a cualquier opción terapéutica que nos ofrezca la tecnología, pero siempre desde la prudencia y sobre todo desde la evidencia científica. No podemos jugar con la necesidad del paciente de solucionar su problema ofreciéndole técnicas que probablemente no obtengan el resultado que se publicita y a precios a veces desorbitados.

¿La telemedicina tiene un papel importante en los tratamientos de disfunción eréctil?

J. L.: La telemedicina juega un papel importante, aunque en España no ha alcanzado aún la relevancia que tiene en otros países. Si tenemos en cuenta que, para un buen diagnóstico de disfunción sexual, lo esencial es una historia clínica completa, hemos de valorar que un buen sistema de telemedicina permite diagnosticar disfunciones sexuales de cualquier tipo. Otro tema es el abordaje de la misma.

En cuanto a la tecnología médica, hemos experimentado un avance extraordinario al disponer de pruebas no cruentas de un enorme valor diagnóstico que corroboran lo que se ha prediagnosticado mediante la entrevista con el paciente y la historia clínica. Me refiero a la dopplimetría, a la ecografía, etc.

El equipo de redacción de Saluspot.
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