En España el 29,9 % de los menores de 18 años tiene riesgo de caer en la pobreza, casi nueve puntos por encima de la media de la UE, según datos de 2013 de Eurostat. Nuestro país es, por tanto, el séptimo país con mayor riesgo de pobreza entre su población. Según las cifras de diversas entidades sin ánimo de lucro, el 25 % de los niños españoles menores de 16 años sufre malnutrición La Dra. Teresa Cerdán Vera de la clínica Clininav nos habla sobre la malnutrición infantil y los riesgos que esta conlleva para el desarrollo de los niños.

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¿Qué se considera malnutrición de un niño?

Teresa Cerdán: El término malnutrición se refiere a las carencias, excesos o desequilibrios en la ingesta de energía, proteínas u otros nutrientes. Aunque muchas veces se tiende a relacionar malnutrición con desnutrición, debemos tener muy claro que su significado incluye tanto la desnutrición como la sobrealimentación.

¿Existe desnutrición en España?

T. C.: El 35 % de muertes por debajo de los 5 años son debidos a desnutrición, siendo España el segundo país de Europa tras Rumanía en pobreza infantil.

¿Afecta la desnutrición infantil al desarrollo en la vida adulta?

T. C.: La incidencia de la desnutrición es mayor en los dos primeros años de vida, pues a esta edad los niños ya han dejado el pecho y empiezan a comer en plato, y todavía no saben comer solos, si no les hacen caso no comen, etc. Además de que a esta edad hay mayor número de infecciones por ejemplo diarreas que afectan al crecimiento y estado nutricional. La desnutrición se puede deber al déficit de hidratos de carbono, grasas y proteínas (calóricoproteicas) o al déficit de micronutrientes específicos. Puede afectar al peso, talla, rendimiento escolar y productividad en la vida adulta. Entre las manifestaciones clínicas puede haber anemia, edema, alteraciones del pelo, piel, mucosa oral, de los ojos y neurológicas. La ingesta dietética inadecuada provoca una pérdida de peso, retraso de crecimiento e inmunidad reducida, lo que a su vez causa infecciones más frecuentes y severas.

¿Qué otras formas de malnutrición hay?

T. C.: Por exceso.

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¿Qué es exactamente la comida rápida o fast food?

T. C.: Se puede definir la comida rápida o fast food como la comida preparada que se puede llevar caliente de los establecimientos y restaurantes, que puede ser consumida inmediatamente o de platos precocinados que se venden en supermercados y tiendas de alimentación y que solamente hay que recalentar antes de servir. No se refiere sólo a las hamburgueserías, establecimientos de pollo frito, pizzerías, creperías, etc. sino también la costumbre española de pinchos y tapas, etc. En los últimos años el modelo de comida rápida ha cobrado una nueva dimensión. Podemos nombrar a McDonald’s, Burger King, etc. Todo es mercado y todo tiene beneficio si la oferta es eficaz. Se considera que la comida rápida es mala frente a la dieta mediterránea, que es buena.

¿Qué supone para la salud el hecho de alimentarnos a base de fast food?

T. C.: Existen etiquetas diferentes en los medios de comunicación que deberían utilizarse para referirse a productos diferentes. Comida rápida (fast food), comida basura (junk food) y comida chatarra (scrap food). La comida basura es de preparación industrial, precios populares, adquisición muy sencilla, consumo fácil y saciedad inmediata. El perfil nutritivo de la comida basura puede definirse como hipercalórico, hiperproteico, con alto contenido de grasas y sodio y bajo contenido de fibra. La comida chatarra se fabrica a partir de componentes desechados en la elaboración de alimentos de mayor calidad. Cada día el 30-50 % de los niños norteamericanos consume fast food/junk food, lo que supone un incremento de ingesta calórica de unas 100-125 kcal extra respecto a los días en que no ingieren estos preparados.

¿La situación es similar en España?

T. C.: En nuestro país hay un consumo global de calorías con reemplazo de las de origen vegetal por las procedentes de productos animales, una disminución del gasto en alimentación pero con aumento del gasto alimentario fuera del hogar. Supone un deterioro progresivo de los hábitos de alimentación saludables y un aumento de los problemas de salud relacionados con la dieta. Si el plan fast food/junk food se repite varias veces a la semana, acompañado de una sesión de televisión de 3 horas, con un menú de preparación industrial abundante y a base de alimentos ricos en grasas e hidratos de carbono, acompañados de bebidas azucaradas, lo más probable será que el índice de masa corporal se eleve por encima de los valores recomendados en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

¿Por qué muchos consumidores habituales de fast food parecen sanos?

T. C.: El problema de las comidas rápidas o basura es que suponen un aporte elevado de calorías, de modo que con ellas aparentemente el niño alcanza un buen peso e incluso un peso excesivo, pero la distribución de los nutrientes no es la adecuada, ya que no está equilibrada. Es lógico, ya que entre este tipo de comidas no existen alimentos frescos como frutas, verduras, pescado, etc., de modo que serían deficitarios en minerales, vitaminas y omega 3, existentes en el pescado. Hay un exceso de grasas, proteínas y sal y un déficit de fibra, pudiendo ser causa de malnutrición tipo obesidad, cada vez más frecuente entre los niños.

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