Preferir la playa o la montaña no es solo cuestión de ocio: también afecta a la salud. Caminar sobre estos terrenos tiene diversas ventajas para el organismo tanto por el ejercicio en sí como el entorno en el que se realiza. Lorena Sánchez Gómez, fisioterapeuta y osteópata en la Clínica Arvila Magna, enumera en esta infografía cómo nos beneficia darnos un paseo a la orilla del mar o por senderos montañosos.

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Caminar en playa o en montaña. Infografía en colaboración con Lorena Sánchez Gómez

Caminar en la playa…

  • Estimula los mecanorreceptores de la planta del pie y mejora el equilibrio.
  • Los músculos trabajan más sobre terreno inestable.
  • La arena sirve de exfoliante natural para la planta del pie.
  • El sol incrementa los niveles de vitamina D.
  • El yodo y el sodio del agua previenen el envejecimiento y su temperatura tiene efecto antinflamatorio.
  • ¡Recuerda! Hidrátate, protégete del sol y evita las horas de mayor exposición.

Caminar en la montaña…

  • El desnivel hace que quememos calorías a más velocidad.
  • La musculatura de las piernas se tonifica más rápido.
  • El aire limpio oxigena el cerebro.
  • La vegetación segrega fitoncidas, moléculas que mejoran el sistema inmunológico.
  • El bosque nos hace felices: se reducen la tensión arterial y los niveles de cortisol.
  • ¡Recuerda! Infórmate del estado de la ruta y lleva calzado con suela gruesa, impermeable y que sujete el tobillo.

Si quieres más información:

Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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