La noche del 31 de octubre nos refugiaremos en casa para evitar convertirnos en la cena de una familia zombie. ¿O no? ¡Quizá sea divertido! Celebrar Halloween puede ser tan terrorífico como hilarante, como señala Alejandra Serrano Tomás, psicóloga y neuropsicóloga en Ypsilon Sport Clinic. En esta entrevista aborda los beneficios y los problemas que puede acarrearnos pasar miedo e incide en la conveniencia o no de asustar a los niños. Mientras la leas, mira hacia atrás de vez en cuando por si los zombies ya te han encontrado.

Es recomendable celebrar Halloween solo si se siente placer pasando miedo.

¿Nos gusta pasar miedo?

A nadie le gusta pasar miedo, pero nos produce placer la sensación de alivio tras una tensión mantenida, que además podemos controlar. Nos gustan las películas de terror y las fiestas con sustos porque sabemos que tienen un tiempo limitado y que no nos sitúan ante ningún peligro real. Si la situación de la película estuviera pasando en realidad, ese miedo dejaría de ser placentero.

¿Qué reacciones se dan en el organismo cuando nos dan un susto?

Nuestro cerebro lo interpreta como una amenaza y activa nuestro sistema nervioso simpático, que a través de la liberación de adrenalina controla las reacciones de nuestro cuerpo para prepararnos ante un posible ataque o huir. Se aceleran el ritmo cardiaco y la respiración, lo que favorece la circulación de más sangre en los músculos, que se tensan para predisponernos a la acción. Además, las pupilas se dilatan para enfocar mejor.

¿Qué ocurre con los asustadizos?

En la reacción frente al miedo interviene la respuesta emocional además de la física. No todos disfrutamos de la tensión producida por las historias de terror. Ser asustadizo no significa que la persona tenga fobias o miedos que le limiten en su día a día. Tan solo sucede que no disfruta de esa experiencia ni de la descarga de adrenalina que se produce en el cerebro, posiblemente porque generan más cortisol.

Los niños suelen jugar a asustar a los padres.

Si nos asustan, ¿nuestra salud se ve perjudicada?

Los sustos son contraproducentes si fomentan el miedo en una persona con una fobia real, por lo que un profesional debe valorar si la exposición al miedo ayuda o no. Si la persona sufre problemas cardiacos o ansiedad, la sensación de tensión estaría desaconsejada.

¿Qué problemas psicológicos pueden conllevar los sustos?

La persona puede condicionarse, es decir, asociar el miedo que siente con un determinado estímulo de forma que experimente miedo cada vez que ese estímulo esté presente. Por ejemplo, es lo que sucede a mucha gente cuando oye petardos. Quien no encuentre placer en fiestas como Halloween, es mejor que no acuda porque le generará ansiedad y no lo recordará como una actividad de la que disfrutó con la gente que le rodeaba.

¿Pasar miedo puede beneficiarnos?

El miedo controlado (como en la celebración de Halloween) genera placer y reduce la ansiedad dado que la fiesta se acaba. Además, ante ese tipo de sustos es muy fácil pasar del miedo a la risa, con todos los beneficios que la carcajada aporta al organismo. Por otro lado, el miedo controlado produce un aumento de la testosterona.

En cuanto a los niños, ¿es bueno o malo que les asusten?

Inducir miedo a un niño es un arma de doble filo: puede ayudarnos a educarlo y protegerlo frente a peligros reales, pero si no tiene capacidad para entender que lo que le asusta no es real o no está ocurriendo, puede convertirlo en un niño temeroso con inseguridades difíciles de atender.

Podemos disfrutar con una película de miedo porque sabemos que no es real.

¿Influye la edad en los sustos?

A los niños suele gustarles asustar a sus padres, es un juego recurrente y suelen percibirlo como situación controlada. La edad no es tan importante, sino la intensidad del susto. Debemos tener presente su capacidad para comprender el miedo: ante un susto controlado en forma de juego, su reacción va a ser de risa.

¿A partir de qué edad pueden ver películas de miedo?

Debe tenerse en cuenta la personalidad del niño y su sensibilidad. Si las cosas suelen afectarle mucho o sufre pesadillas recurrentes, quizá es más adecuado esperar a los 11 o 12 años. Así, su madurez podrá interpretar la película como algo no real y no le afectarán las escenas de terror.

¿Qué podemos hacer para que los sustos no nos afecten?

  • Observar: estar atento a los detalles va a prepararnos para que los sustos no nos pillen por sorpresa.
  • Usar nuestro aprendizaje: la experiencia previa puede ser útil para controlar nuestra reacción ante una sorpresa que nos sobresalte.
  • Ser consciente de la situación de no realidad: cuanto más tengamos presente que el miedo es controlado, mejor nos ajustaremos a su contenido y disfrutaremos.
  • Mantener el control temporal: si la situación nos supera, es importante saber poner nuestros propios límites y salir de esa fiesta o de la sala de cine.
  • Evitar sustos en casos de enfermedad cardiaca: quien sufra problemas de corazón no debería exponerse a experiencias que fomenten los aumentos de frecuencia cardiaca.
Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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