La ciática, también conocida como lumbociática, se refiere al término que describe el dolor que recorre el trayecto del nervio ciático. Así la describe Ana Isabel Pinilla Bermúdez, fisioterapeuta en la Clínica Kinés, que explica en esta entrevista por qué se origina este dolor lumbar que baja por la nalga y alcanza el muslo en su cara posterior e incluso el pie. Además, aporta consejos para prevenir esta dolencia y convivir con ella.

La ciática se produce por la compresión o irritación del nervio ciático.

¿Por qué se produce la ciática?

Se produce por la compresión o irritación del nervio ciático o sus ramas produciendo dolor, parestesias, debilidad muscular e incluso en los peores casos puede acompañarse de déficit neurológico. Puede darse por hernia discal, estenosis espinal, síndrome del piriforme, contracturas musculares, puntos gatillo miofasciales.

¿Cómo distinguirla de otro dolor o dolencia?

Aunque todos los síntomas sean reconocidos por el paciente, es importante que acudan a un profesional cualificado para que mediante pruebas específicas e incluso pruebas de imagen complementarias se descarten otras patologías que clínicamente muestran síntomas muy similares. Aun tratándose de una ciática, se puede encontrar la estructura diana o causante.

¿Quién es más propenso a tener ciática?

Las personas de mediana edad tienen más probabilidad de sufrir ciáticas secundarias a problemas degenerativos en la columna lumbar, aunque las personas con menos de 50 años también podrían sufrirlas. Durante el embarazo es frecuente encontrar a mujeres con síntomas de ciática debido a los cambios que se producen en el cuerpo y a la postura de la columna lumbar que adquiere para compensar el aumento de la envergadura del abdomen. También personas que trabajan muchas horas sentadas en malas posturas o realizan trabajos más físicos en los cuales se cargue con grandes pesos.

Si el dolor por ciática es incapacitante, se recomienda reposo relativo.

¿Cómo debo actuar ante un ataque de ciática?

En la mayoría de los casos las ciáticas se resuelven de forma conservadora y solo en los casos más extremos requieren cirugía. Las medidas o técnicas para abordar los síntomas que conforman la ciática dependerán de su origen. Un buen consejo es acudir al fisioterapeuta.

¿Pueden prevenirse?

Evitar el sobrepeso, realizar ejercicios que mejoren la flexibilidad y la fuerza de la musculatura lumbar, intentar siempre que sea posible no cargar con grandes pesos además de adoptar una correcta higiene postural en las actividades de la vida diaria son formas eficaces para prevenir los ataques de ciática.

Si ya lo he sufrido, ¿tengo más probabilidades de recaer?

Haber sufrido una ciática no quiere decir que a partir de este momento el paciente vaya a experimentar nuevos episodios de dolor, siempre y cuando siga las pautas personalizadas que el profesional sanitario le marque, adquiriéndolas e integrándolas en su rutina diaria de ejercicios y cuidados para prevenir posibles recaídas.

¿Cómo convivir con la ciática?

En una fase aguda en la que el dolor es incapacitante es recomendable el reposo relativo, la aplicación de calor en la zona lumbar y la movilización suave del nervio ciático. En una fase subaguda en la que sigue persistiendo el dolor pero permite al paciente cierta movilidad, es importante empezar a fortalecer la musculatura lumbar con ejercicios suaves y progresivos, caminar y mejorar la postura. Aunque el dolor desaparezca por completo es importante mantener la actividad física para evitar reincidencias.

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