Adivinaciones, ritos, sanaciones milagrosas… Las soluciones mágicas están al alcance de cualquiera que tenga fe, pero recurrir a ellas quizá repercuta de forma negativa en el bienestar mental. Laura Domingo Valero, psicóloga en ZenSalud, explica qué rasgos de personalidad caracterizan a quienes creen en videntes y curanderos, así como los problemas psicológicos que puede provocar la dependencia de este tipo de remedios.

Creer en videntes merma la capacidad de afrontar los problemas, dejando las soluciones en manos del destino.

¿Qué factores sociales llevan a alguien a creer en videntes y curanderos?

Dependen del territorio geográfico, ya que es más probable que la gente crea en la videncia en regiones más pobres y con un nivel cultural bajo, que en zonas con mayor riqueza cultural. No obstante, cada vez creemos más en la videncia, en milagros y en sanaciones en un intento de explicar situaciones que no comprendemos o para las que necesitamos creer que hay una solución.

¿Y qué factores personales influyen?

Uno de los principales instintos del ser humano es la seguridad, la supervivencia, y si sentimos que peligra pondremos los medios necesarios para neutralizar la amenaza. Cuando se diagnostica una enfermedad terminal, el paciente y los familiares pueden pensar que si la medicina no les ayuda, es bueno recurrir a cualquier sanador. Aquí entra en juego la capacidad de aceptación: los más vulnerables tienden a creer en milagros en un intento de calmar la ansiedad. A veces es más fácil encontrar una explicación mágica que aceptar una determinada situación.

¿Creer desmesuradamente en la videncia y los curanderos perjudica el bienestar mental?

Muchas personas se apoyan en la fe para fortalecerse y superar ciertas situaciones, pero no por ello padecen ninguna enfermedad mental. El problema llega cuando sus vidas giran en torno a que todo es predecible y que tenemos el control completo de las cosas. Cuanto más fallemos en las predicciones, más seguiremos conductas que corroboran la existencia de la magia sin poner medios realmente efectivos para solucionar el problema. Aparte, contamos con los problemas económicos que acarrea recurrir con frecuencia a falsos sanadores que se aprovechan de la desesperación.

¿Tiene algún beneficio?

En mi opinión, no. Esa actitud merma la capacidad de afrontar los problemas, dejando las soluciones en manos del destino. Si tuviera que citar algún beneficio, sería creer que hay alguna fuerza que ayuda y da energía para enfrentarse a las complicaciones.

Las personas más vulnerables tienden a creer en milagros en un intento de calmar la ansiedad.

¿Por qué creemos en lo irracional incluso cuando no hay evidencia o sabemos que es un fraude?

Más que en lo irracional, creemos en lo que queremos creer. La necesidad de dar explicaciones a lo que vemos inexplicable, de controlar las cosas que suceden, nos llevan a pensar que quizá a nosotros nos funcione lo que a otros no. La duda, no saber, deja a las personas en estado de incertidumbre.

Si alguien se siente cómodo acudiendo al vidente o curandero, ¿aun así debería dejarlo?

A algunas personas les proporciona la fuerza que no encuentran en estímulos externos y reales para afrontar ciertos acontecimientos con éxito. El riesgo llega cuando se obtienen menos beneficios que problemas (relaciones personales, aislamiento, dinero…) y el individuo está bajo una fuerte dependencia que habría que atacar.

¿Puede una persona depender de la videncia?

Por supuesto, de hecho los videntes y curanderos viven de ello. La dependencia conllevaría vulnerabilidad, pérdida de habilidades sociales, aislamiento, sentimientos de incomprensión, desconfianza hacia el resto de personas, falta de autoestima… Aparte de los ya mencionados problemas económicos.

¿De qué estrategias se vale el vidente o el sanador para hacer creer que predice el futuro o cura?

Aunque no tengan poderes, sí cuentan con dotes muy buenas de comunicación: detectan las debilidades de las personas y les dicen lo que en ese momento les alivia o les hace sentir bien. No olvidemos que quienes acuden a este tipo de sitios, son más vulnerables e inseguros que el resto, algo que facilita la tarea del adivino o curandero.

Periodista encantado de acercarte los temas de salud que más te interesan de la mano de profesionales especializados.
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