Las piscinas pueden ser focos de infecciones para la salud por distintos motivos, desde el número excesivo de bañantes hasta la temperatura del agua. Por eso es importante intentar seguir algunas pautas higiénicas para impedir contagios no deseados de hongos, bacterias o de los propios químicos de desinfección de la piscina.

– Conviene ducharse antes del baño para evitar introducir elementos potencialmente contaminantes del agua, como jabones, cremas, aceites, etc.

– Si tienes las mucosas sensibles es importante usar gafas protectoras para los ojos y tapones para los oídos, además es recomendable meter lo menos posible la cabeza en el agua.

– Recuerda usar siempre zapatillas de baño y no ir descalzo en las duchas, aseos y vestuarios.

– Es aconsejable no compartir las mismas toallas para el aseo personal que para las piscinas. Igualmente, siempre que sea posible, es preferible no utilizar la misma toalla para tumbarnos en el césped que para secarnos.

– Cuando te duches utiliza siempre jabones con pH lo más parecidos al de tu piel.

– Después de bañarte hidrata bien tu piel, por dentro y por fuera. Bebe abundante agua y utiliza crema hidratante. Si tienes la piel sensible las cremas emolientes son las más recomendables.

– Si padeces alguna patología infectocontagiosa evita usar las piscinas hasta que haya pasado el periodo de contagio.

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El equipo de redacción de Saluspot.
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