La reputación online y offline es como la confianza o la credibilidad, cuesta mucho ganarlas y muy poco perderlas. Basta un pequeño descuido, un traspié o un paso en falso, para arruinar años de prestigio y una buena imagen en la comunidad. Y en el mundo laboral, como profesional de la salud, la repercusión de un desliz así puede tener graves consecuencias en tu hoja de servicios frente a médicos y pacientes.

Tu reputación, o la de tu clínica, no es algo que dependa solo de ti. Tiene mucho que ver con la idea de cómo se te percibe, de qué piensan los demás de ti. Es un valor que construyes a medias con las opiniones de otras personas sobre aquello que dices y haces; sobre tu forma de trabajar, interactuar y relacionarte; sobre tu calidad humana y profesional. Tu reputación no es solo cosa tuya pero en cambio sí puedes gestionarla, mejorarla y hacerla crecer. Como profesional de la salud eres tu propia marca y, como tal, tienes mucho que ver en su prestigio.

Reputación online 5 errores fatales en redes sociales de salud

En la era de internet, donde millones de personas buscan información y referencias de productos, servicios, profesionales y personas, es importante que cuides de tu reputación online. Piensa que los usuarios dan mucha credibilidad a las opiniones de pacientes y médicos que encuentran en Google, les inspiran mucha confianza. De ahí el éxito de servicios como TripAdvisor, que utilizan el poder de las experiencias personales para convencer al consumidor sobre todo tipo de causas.

Participar en redes sociales de salud es una de las opciones más interesantes para generar buenas referencias en internet por dos motivos fundamentales:

  1. Te relacionas directamente con tu público o círculo de interés. Creas vínculos con nuevos seguidores y fidelizas a tu audiencia.
  2. Compartes contenido de interés para otros, ya sea propio o elaborado por otras fuentes. Las personas de tu red pueden a su vez compartir tus contenidos, dándoles más difusión y mejorando tu reputación online.

Sin embargo, es importante que hagas un uso adecuado de las redes sociales ya que, de lo contrario, podrías causar el efecto contrario y perjudicar tu imagen frente a usuarios, médicos y pacientes. Muchas veces, movidos por desconocimiento o el ansia de posicionarnos, caemos en errores muy comunes que dañan nuestra reputación online sin ser conscientes.

  1. No hacer nada. Es quizá el error más típico y puede perjudicarte por omisión. Usuarios, médicos y pacientes te valoran no solo por lo que haces, sino también por lo que dejas de hacer. Es importante para tu reputación online mantenerte activo y participativo dentro de tus posibilidades. No significa que tengas que estar todo el día pegado a la pantalla, pero sí que aportes tu granito de arena, que contribuyas a lo que otros esperan de un profesional de la salud 2.0. Genera y comparte contenido de calidad de forma periódica, puedes fijarte uno o varios días para participar. Así los demás entenderán que tu actividad está regulada por un calendario y no es por falta de constancia.
  2. Reclamar pacientes. Esta forma de captación no está bien vista, se considera intrusiva, genera desconfianza y falta de credibilidad. Las redes sociales de salud son herramientas de comunicación, de ayuda a los usuarios y diálogo con otros actores del ámbito sanitario. Son espacios para compartir contenido de interés y hay que resultar imparcial y objetivo. La captación a través de estos medios debe ser muy sutil, sin condicionar ni presionar nunca al paciente. Gánate al usuario a base de buenas respuestas y rigor profesional. Empatiza con él, muéstrate cercano, amable y simpático, preocúpate por darle una buena atención pero no invadas su espacio. Ayúdale y oriéntale con sus dudas de salud pero no le condiciones, deja siempre que sea este quien decida ponerse en tus manos por voluntad propia. Si no lo captas, no te preocupes, piensa que tus contenidos son accesibles para miles de pacientes potenciales a través de Google y tu buena reputación online puede hacer que se decanten por ti.
  3. Ser demasiado escueto. No participes por participar, ni generes o compartas cualquier tipo de contenido solo por figurar. Si no tienes nada que decir, que sea útil y relevante para tu audiencia, o que sirva para proporcionar valor a tu reputación online, es mejor que esperes una oportunidad mejor. Por ejemplo, en el caso de Saluspot, donde los usuarios preguntan sus dudas de salud, centra tus esfuerzos en aquellas preguntas que te permitan extenderte y argumentar para dar respuestas de calidad, elaboradas y con valor médico, que contribuyan a tu reputación online.
  4. Hacer publicidad. Promocionar productos y servicios sin más razón que vender o posicionarlos por delante de otros, perjudica tu reputación online. No hay nada peor que abusar de la confianza de usuarios y pacientes para satisfacer intereses comerciales. Si hablas de marcas, servicios, productos o tratamientos concretos, asegúrate de que viene a cuento y hazlo de forma neutra. Siempre que quieras realzar las ventajas o posicionarte a favor de un producto, compáralo con otros y aporta datos que se puedan contrastar por cauces independientes.
  5. Entrar en conflicto. Las discusiones y polémicas con otros profesionales de la salud generan mala imagen frente a la comunidad médica y de pacientes. Para defender tu punto de vista lo mejor que puedes hacer es facilitar información de calidad (citar otras fuentes de renombre, estudios, datos, estadísticas…) que hable por ti, sin entrar en debates o en desacreditar otras opiniones. No por el hecho de discutir con otras personas tendrás más razón; en cambio sí te arriesgas a herir sensibilidades y generarte malos comentarios y referencias que afecten de forma negativa a tu reputación online.
Licenciado en Periodismo y Máster en Dirección de Comunicación. Especialista en SEO y 2.0. Actualmente soy director de Contenidos y Comunicación de Saluspot. Tu salud es lo primero.
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