Imagina que escribes en Google «dolor de cabeza» y que el buscador solo te muestra resultados que te interesan. Eso es la salud 3.0. Imagina también que te muestra únicamente información contrastada por fuentes fiables. Que te indica que es la tercera vez en un mes que buscas esa información, y que un 70 % de las personas que hacen esta búsqueda acaban yendo al médico. No es ciencia ficción, es la web 3.0.

Salud 3.0: claves de la medicina del futuro

¿Qué es la web 3.0? Hasta ahora, y dicho de una forma sencilla, los buscadores no han sido capaces de entender el significado de las palabras, pero la tecnología semántica puede comenzar a hacerlo. Esto significa que se puede empezar a establecer conexiones entre diferentes fragmentos de información que antes eran impensables. La web 3.0 permite etiquetar y ordenar el contenido de forma más eficaz, automática y atendiendo al contexto. Y de forma inteligente, para que el buscador nos dé lo que exactamente estamos buscando.

La web semántica o web 3.0 puede suponer una revolución en la manera de entender la salud, es por ello que ya se habla de salud 3.0. En un principio, el paciente accedía a la información de salud a través de portales online de instituciones, hospitales, farmacéuticas, etc. La comunicación con el paciente era unidireccional; es decir, estas webs proporcionaban información y los pacientes se limitaban a leerla. Y estos organismos, hospitales, médicos o laboratorios eran la única referencia. En el caso del marketing de salud o de medicamentos, se les ofrecía a los consumidores lo que las empresas creían que necesitaban.

Después se dio el salto a la salud 2.0. Con la comunicación bidireccional de la web 2.0, el paciente ya puede relacionarse con las instituciones, organismos o personal de la salud. Nacen las comunidades online de salud, en las que los pacientes pueden preguntar directamente a los doctores sus dudas de salud. Surgen foros y comunidades donde los pacientes comparten su experiencia. Los blogs, en los que los doctores describen su práctica médica u ofrecen información sobre enfermedades. Y las redes sociales, un canal para compartir contenido e interaccionar con los profesionales de la salud.

Con la salud 2.0 cambia el paciente, que desea conocer más datos sobre su salud, y que busca consejos, síntomas y tratamientos en internet. Con él cambia el marketing de salud. Las clínicas, hospitales y laboratorios escuchan (en lugar de suponer) las necesidades de los pacientes. Estos avances también los aprovechan los sistemas nacionales de salud. Es el ejemplo de la implantación del historial médico online. Se facilita el acceso a la historia clínica a los distintos especialistas, aunque estén en distintas áreas geográficas, para ofrecer una mejor y más eficiente atención.

La salud 3.0 supone una evolución de la salud 2.0 en diferentes aspectos. En primer lugar, gracias a la web semántica, se permite ordenar la información de salud que encontramos en internet. La salud 3.0 nos permitirá encontrar solo lo que nos hace falta. Por ejemplo, cuando busquemos un término de salud no tendremos que comprobar si esa información es de calidad o está contrastada. El buscador lo hará por nosotros.

Al establecerse conexiones más precisas entre los datos de la red, encontraremos información más extensa sobre las enfermedades y sus síntomas. Pero no solo para los pacientes, sino para facilitar a los médicos un diagnóstico más preciso y establecerlo en un menor tiempo. Ello podría reducir meses de investigación, reducir costes y el tiempo de incertidumbre para el paciente.

El análisis y la combinación de big data (grandes datos) podría dar información muy útil para el control de la salud pública, las pandemias, determinar la eficacia de la práctica médica o para analizar los costes y los beneficios de determinados tratamientos. Siempre despersonalizando la información de los pacientes para garantizar la privacidad, uno de los caballos de batalla de la web 3.0.

Por último, se estima que en el futuro será posible el diagnóstico remoto. Serán los buscadores, provistos de inteligencia artificial, los que sean capaces de establecer un diagnóstico probable de acuerdo con los síntomas que tecleemos en el ordenador. Pero tal vez tenga que llover mucho para que podamos verlo.

Experta en marketing de contenidos, redes sociales y blogging. Mi objetivo: darte las mejores herramientas para mejorar tu reputación médica online y convertirte en el mejor médico 2.0.
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