Aproximadamente 1,25 millones de personas mueren al año como consecuencia de un accidente de tráfico, según estima la Organización de Naciones Unidas. El próximo 20 de noviembre se conmemora el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico. Por ello hemos entrevistado a Mª Carmen Maluenda Navarro, psicóloga en el Gabinete de Psicología Mª Carmen, para que cuente qué secuelas quedan en la mente de los supervivientes, cómo afrontan el miedo al coche y cómo asimilan el duelo por la muerte de un ser querido en la carretera.

El superviviente de un accidente de tráfico puede desarrollar trastorno de estrés postraumático.

¿Qué secuelas psicológicas pueden quedar en un superviviente de un accidente de tráfico?

Un accidente de tráfico es inmediato e inesperado, lo que suele dificultar su aceptación, y las secuelas psicológicas que deja suelen ser graves. El apoyo familiar y social ayuda a superar una situación cuyos síntomas deterioran la actividad diaria: ansiedad, sensación de indefensión, hipervigilancia, problemas de sueño, dificultad para concentrarse, respuestas exageradas de sobresalto, irritabilidad, evitar hablar del accidente, fobia a la conducción, dolores de cabeza, etc. Estos síntomas son normales, si bien deberían remitir a las 4 o 6 semanas tras el suceso. De no ser así, puede desarrollarse un trastorno de estrés postraumático.

¿Y en alguien que ha perdido a un ser querido en esa situación?

Al suceder de forma inesperada, el impacto emocional será mayor que cuando se “espera” esa pérdida, aunque nunca se está preparado para ello. Cómo la persona elabora esa situación de pérdida dependerá de si ha estado implicado en el accidente, la edad del fallecido, su relación con él, etc. La sensación de culpa, la ansiedad, la depresión, las fobias y la somatización son síntomas que aparecen con frecuencia en estas situaciones. También debe tenerse en cuenta que no presentará las mismas conductas un adulto que un niño o un adolescente.

¿Cómo son las fases del duelo?

La persona suele pasar por 5 etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. No tienen por qué sufrirse en ese mismo orden, ni una tras otra, sino que puede pasarse de una a otra y regresar a etapas anteriores hasta llegar a la aceptación de la pérdida.

Sufrir un accidente de tráfico puede estresar e incluso crear amaxofobia o fobia a conducir.

¿Qué terapias son las más indicadas para superarlas?

Depende de la situación vivida y de la sintomatología, por lo que no hay un único tratamiento que sirva a todas las personas y en todos los casos.

  • Dentro de la terapia cognitivo-conductual, una técnica que ha probado sus buenos resultados, está la desensibilización sistemática, consistente en la exposición (en vivo, en imaginación o con realidad virtual) a la situación ansiógena de forma progresiva.
  • La psicoterapia breve, la reestructuración cognitiva, las técnicas de relajación, las técnicas de aceptación, etc. también ayudarán a mejorar la sintomatología.
  • El EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares) es un abordaje psicoterapéutico en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto, lo que lo hace muy eficiente en el tratamiento de víctimas de accidentes de tráfico.

¿Alguien que ha sufrido un accidente de tráfico es más propenso a tener miedo al coche?

Habitualmente, tiene más probabilidades de desarrollar amaxofobia o fobia a conducir. Sufrir un accidente nos hace más conscientes de que no tenemos un control total sobre la conducción y nos hace sentirnos más vulnerables. También aumenta la ansiedad, el estrés e incluso la sensación de incapacidad tras el accidente, lo que nos llevará a tener menos confianza en nosotros mismos.

¿Qué consejos deben tenerse en cuenta al manejar un vehículo?

  • Sé consciente de tus necesidades (físicas y psíquicas). Realiza las paradas adecuadas, esto te ayudará a estar más consciente y despierto y te hará sentirte más seguro.
  • Presta atención a lo que haces. Nuestra atención se dispersa fácilmente y eso es un riesgo para la conducción. No atiendas al móvil, la radio o cualquier otro dispositivo que te distraiga.
  • Confía en tu destreza. Sé realista pero seguro. Cada uno debemos saber nuestras fortalezas y nuestras limitaciones. Si con algo no estás seguro, pide ayuda o practícalo antes de hacerlo.
  • Respeta los límites de velocidad. Además de evitar multas te ayudará a controlar mejor el vehículo que conduces.
  • No te alteres al volante. Si te sientes estresado o ansioso es mejor que pares un rato y dediques un tiempo para controlar ese estado.
  • Y, sobre todo, haz caso a lo que tu cuerpo y tu mente te vayan indicando en cada momento.

Si quieres más información:

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