Tras la moda del selfie o autofoto, aún quedaba una vuelta de tuerca: el sexselfie o selfie after sex. Consiste en hacerse una fotografía con el teléfono móvil a uno mismo y a la pareja tras practicar sexo con la intención de compartirlo en internet. Silvia Cintrano de la Torre, psicóloga y sexóloga en Instituto Centta, aborda en esta entrevista esta práctica novedosa ligada a las nuevas tecnologías, centrándose en aspectos como la vida sexual, la intimidad (o la falta de ella) en la pareja o la posibilidad de que el sexselfie provoque adicción.

El 'sexselfie' conlleva compartir hasta los momentos más íntimos.

¿Cuál es el atractivo del sexselfie?

Poder seguir conectados con todos aquellos que nos rodean, compartiendo hasta los momentos más íntimos. Sin embargo, habría que pensar en qué función tiene para cada caso en concreto, es decir, si es por cubrir algún tipo de necesidad que no es posible por otros medios.

¿Qué valor tiene la intimidad propia y la de la pareja?

La intimidad es una pieza fundamental en cualquier relación de pareja que debe quedar dentro de ella. Sin embargo, con esta práctica se deja entrar a terceros en algo puramente de dos. ¿Qué pasa para que se necesite compartir algo tan íntimo? Tendrá que estudiarse qué espera esa pareja en concreto compartiéndolo y si se está llenando a través de las redes sociales un vacío para el que no encuentra solución por otros medios.

¿Compartir en redes sociales el acto sexual indica dificultades en la pareja?

No se puede generalizar y asegurar que las parejas que lo practican tienen o no problemas. No es lo mismo naturalizar las relaciones sexuales en un contexto determinado (por ejemplo, hablar con un grupo de amigos) que compartir momentos tan íntimos de forma inmediata.

El 'sexselfie' no es síntoma de patología por sí mismo si se hace buen uso.

¿Cómo afecta la inmediatez?

Con la inmediatez nos olvidamos del respeto a la intimidad y habrá que explorar qué sentido tiene para la pareja hacer esto. Sin embargo, no todas las parejas funcionan de igual manera y puede ser parte de la diversión, sin funciones ocultas. Todo depende de lo pactado previamente y de que ambos estén de acuerdo en poner unos límites claros en torno a su intimidad.

¿Cómo actuar si estas prácticas generan problemas?

El sexselfie no es síntoma de patología por sí mismo si se hace buen uso. Sin embargo, en ciertas personas puede ocultar problemas que no se verían de otra manera, como una adicción, una obsesión, etc. Quien realice estas prácticas solo debe acudir a terapia cuando le genere malestar. En tal caso, habrá que indagar en la razón por la que se acude a esta vía de escape. El tratamiento dependerá de la causa y va desde una terapia en control de impulsos (en caso de adicción) a trabajar la autoestima o técnicas de relajación.

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