Hasta no hace mucho existían unidades hospitalarias de acceso extremadamente restringido. Los motivos fundamentales era preservar el máximo confort del paciente, permitir al personal sanitario trabajar con comodidad y no perturbar la organización de las rutinas de trabajo de dichas unidades.

Bebé en cuidados intensivos de neonatos

Esto ha ido variando poco a poco por diversas causas, y en el caso concreto de las unidades neonatales, para posibilitar el máximo contacto y compromiso de padres e hijos en su evolución y posterior alta a su domicilio.

En general, podríamos decir que en las unidades neonatales existen diversos espacios que van desde la zona de cuidados intensivos, pasando por los cuidados intermedios y los espacios de cuidados básicos previos a recibir el alta. Zonas con incubadoras, respiradores, monitorización constante y exhaustiva y zonas con cunas y menor presencia de aparataje.

Hasta no hace mucho las familias en las que nacía un niño extremadamente prematuro o con diversas complicaciones tras el nacimiento, el cual necesitaba de su ingreso en una unidad neonatal, eran candidatas a una situación de “separación” y restricción de visitas muy acusada.

Esto daba lugar a una serie de situaciones que podían incluso desembocar en un desapego de los padres por su hijo, en un exceso de celo del personal en cuanto a la participación de los padres en los cuidados e incluso un miedo al alta por parte de los padres por falta de experiencia, entrenamiento o trato con su hijo.

Todo esto está cambiando, no en todos los centros hospitalarios y no de la misma forma, y cada vez mas unidades neonatales implantan las llamadas puertas abiertas.

El objetivo fundamental es lograr que los padres se sientan parte de la evolución de su hijo, que participen en la medida de lo posible en los cuidados con la  ayuda y supervisión del personal de la unidad, que la conciliación de horarios sociolaborales no sea un obstáculo para ello, todo ello encaminado a facilitar la positiva evolución del niño y que los padres ganen en seguridad y confianza hasta el día en que la familia pueda irse a su casa.

Implantar este sistema no está exento de problemas, unos planteados por el personal por el gran cambio que supone a la hora de la organización del trabajo, y otros por los propios padres y familiares, que deben entender que en 24 horas hay un tiempo para todo. Ellos pueden permanecer junto a su hijo, colaborar en los cuidados y también coordinarse con el personal a la hora de realizar cuidados, técnicas o pruebas necesarias.

En la unidades donde se establece este sistema a largo plazo, tanto profesionales como padres, lo ven como beneficioso. Sería interesante conocer la opinión de los padres que han pasado por la situación de tener un hijo ingresado, durante un largo periodo, en una unidad neonatal de cuidados intensivos y del personal sanitario que trabaja en dichas unidades, tengan puertas abiertas o no.

El camino hacia una mayor humanización de los hospitales, y en concreto de las unidades de cuidados intensivos, así como centrar los esfuerzos de las instituciones sanitarias y del personal que trabaja en ellas en dar la mejor atención a los usuarios es largo y no exento de complicaciones. Pero es algo irreversible y que requiere del mayor esfuerzo por parte de todos para hacerlo realidad.

Enfermero especialista en pediatría. Trabajo en una unidad de neonatología.
Interesado en cómo el aporte de las nuevas tecnologías y nuevas maneras de comunicarse, influyen en el establecimiento de nuevas relaciones entre profesionales de la salud y pacientes.
Bloguero en Enfermerapp.com y UPPpediatria.org.
Curación de contenidos, copywriting y geolocalización en Vector Social.
Fotografía en Logroño al Cubo.
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