YouTube ya es un canal de referencia en una estrategia de marketing. Es el segundo buscador más utilizado. El 90 % de los usuarios buscan respuestas en formato vídeo. Cada día se suscriben millones de personas a esta red social. ¡Hay que estar en YouTube! El único problema es que para ganar visualizaciones y subscriptores no basta con ponerse ante una cámara. Hay que hacerlo bien.

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¿Eres más bien tímido? ¿Te pones a sudar solo de imaginar un objetivo? No te preocupes. Sabemos que grabar un buen vídeo no es fácil. Tampoco es imposible. Con estas técnicas y un poco de práctica conseguirás ponerte ante una cámara con naturalidad y confianza en ti mismo.

¿Qué debes hacer antes de grabar?

No te precipites. No te pongas a hablar ante la cámara sin tener en cuenta estas recomendaciones.

Antes que nada, hazte estas preguntas:

¿Para qué quieres grabar un vídeo de salud?

  • ¿Para mejorar tu marca personal?
  • ¿Para difundir contenidos de salud?
  • ¿Para conseguir más pacientes para tu clínica?

Ten siempre en mente tu objetivo antes de grabar el vídeo. Te ayudará a centrarte.

¿Qué imagen tienes que dar con el vídeo?

  • Como profesional de la salud querrás parecer un profesional serio y de confianza.
  • Pero no querrás parecer distante, sino cercano, comprensivo. La gente prefiere un médico empático.

Ten en cuenta esto cuando grabes el vídeo. Piensa además que todo lo que se vea y se oiga en el vídeo repercute en la imagen que das: tu tono de voz, tu vestimenta, los objetos que hay en tu mesa o en la pared… No dejes nada de lo que se vea al azar.

Cómo prepararte para grabar

Si quieres hacer un buen vídeo de salud debes prepararte. Hasta las personas acostumbradas a hablar en público sienten cierta impresión ante la cámara. Estos son algunos consejos:

  • Ten bien claro de qué vas a hablar: hazte un guion con las ideas fundamentales que vas a tratar. Solo los principales puntos. Nunca debes leer un texto en un vídeo, pues no es nada natural y acabarás aburriendo. Recuerda además que el mensaje es lo más importante. Cuenta algo útil y relevante, algo nuevo que no sepamos.
  • Ensaya antes: ponte ante el espejo o alguien de confianza. Puedes hacer incluso grabaciones de prueba para ver qué tal te sientes ante la cámara. Esas grabaciones son muy útiles para detectar tics y neutralizarlos (mover demasiado las manos, mirar a un lado, tocarse el pelo…).
  • Haz algo que te relaje justo antes de grabar: tomarte una infusión, hacer yoga, ejercicios de respiración, lo que se te ocurra para estar lo más tranquilo posible.
  • Si eres tranquilo y te falta un poquito de energía, haz un par de abdominales o pégate unas carreritas. No es broma, ayuda mucho a estar activo. Verás como estás más concentrado.
  • Elige qué día y a qué hora vas a grabar: debe ser un momento en el que estés tranquilo y no tengas mucho trabajo. Eso te ayudará a concentrarte en el vídeo, y no a pensar en “a ver si me lo quito de encima que tengo muchas cosas que hacer”.
  • Mira cómo lo hacen los demás. Puedes echar un ojo al canal de YouTube de Saluspot. Analizar los vídeos de tus compañeros te puede ayudar a mejorar tus puntos débiles.
  • Elige bien el espacio donde vas a grabar: que tenga buena luz, que sea tranquilo… y sobre todo, donde estés cómodo.

¿Qué hacer cuando empieces a grabar?

  • No intentes hacer el vídeo perfecto. Parecerás encorsetado y falso. Además, cuanto más perfecto quieras que salga el vídeo más nervioso te pondrás. Relájate. Trasmitirás mucho más si actúas de forma natural. Recuerda: ¡nadie es perfecto!
  • Repito: no te pongas nervioso. Tómatelo la calma. Nadie va a matarte si haces un mal vídeo. ¡Puedes grabar todas las veces que quieras!
  • Imagina que estás hablando con alguno de tus pacientes. Olvídate de la cámara.
  • Bebe agua entre tomas. Evitarás el carraspeo y hacerte daño en la voz.

Cuida el lenguaje corporal

Según el experto en marketing Matthew McDonald, cuando vemos un vídeo prestamos solo un 7% de nuestra atención a las palabras, el 38 % es al tono de voz y el 55 % corresponde al lenguaje corporal.

  • Mantén siempre el contacto visual. No pasa nada si miras de forma breve a algún lado. Todos lo hacemos en una conversación. Pero nunca pierdas de vista el objetivo de la cámara. Si alguien te está ayudando leyéndote el guion, intenta no mirarle demasiado. Se notará.
  • Sonríe: no hace falta que sea una sonrisa de oreja a oreja, ni que sea forzada. Se trata de mostrar una sonrisa tranquila, que dé confianza. ¿Te sale falsa? No te preocupes, ¡ensaya ante el espejo!
  • Respira y parpadea. A veces podemos estar tan nerviosos que nos olvidamos de lo más básico. De nuevo, ¡relájate!, no eres un robot.
  • Puedes moverte ligeramente, pero no demasiado: indica nerviosismo y además distrae.
  • Utiliza las manos para dar énfasis a lo que estás expresando. Cuida que se queden bajo los hombros y no te las lleves a la cabeza.
  • Si estás sentado, inclínate ligeramente hacia delante. Te ayudará a estar más activo. No te apoltrones en tu butaca, da sensación de desinterés.
  • Si estás de pie no te olvides de usar tus manos. ¡No las metas en los bolsillos ni te cruces de brazos!

¿Cómo debes hablar?

  • Sé enérgico y dinámico. Intenta por todos los medios no ser monótono. Imagina que estás contando una historia.
  • Habla despacio. Cuando estamos nerviosos tendemos a acelerarnos. Deja que la gente entienda lo que dices. Haz énfasis en algunas palabras o ideas importantes.
  • Vocaliza bien. Antes de ponerte a cámara puedes hacer algún ejercicio de calentamiento facial que hacen los actores. Son muy útiles para no trabarte.
  • Si te trabas o te confundes no pasa nada. En vez de poner la cara de “vaya, la he pifiao” continúa. Así es mucho más natural. Y si te confundes muchísimo, no te apures, puedes grabar tantas tomas como necesites.
  • Intenta añadir alguna nota de humor. Ojo, no queremos que cuentes ningún chiste. Se trata de relajar al espectador y de atraerle con nuestra simpatía.

Hay personas que tienen un don especial ante la cámara, o que tienen una capacidad asombrosa para hablar en público. Si ese no es tu caso, no te apures. Todo se aprende. Cuando te estés lavando los dientes aprovecha para ensayar. Prueba tonos de voz, haz caras raras, en definitiva, ¡aprende a perder la vergüenza! Tienes mucha información útil que puede ayudar a mejorar la vida de mucha gente. Compártela.

Experta en marketing de contenidos, redes sociales y blogging. Mi objetivo: darte las mejores herramientas para mejorar tu reputación médica online y convertirte en el mejor médico 2.0.
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